El legislador del Movimiento Obras, Daniel Barragán, dio un giro político al alinearse con los intereses del oficialismo fujimorista en el Senado.
Paralelamente, Ricardo Belmont intenta justificarse en medios mientras la hermana del senador resulta beneficiada con un alto cargo de confianza en EsSalud.
El actuar en bloque del Senador Daniel Barragán y la cúpula de Obras ha desatado duras críticas tras coincidir el respaldo a las iniciativas impulsadas por el fujimorismo con contrataciones de alto nivel en el Estado.
En un giro que no ha tardado en provocar indignación en la opinión pública y diversos sectores políticos, el senador Daniel Barragán, integrante del Movimiento Cívico Obras, consumó lo que muchos catalogan como una jugada de cínico acomodo político al alinearse de manera explícita con las bancadas aliadas a Fuerza Popular.
La maniobra quedó al descubierto durante las recientes votaciones en la Comisión de Constitución del Senado, donde los parlamentarios de Obras sumaron sus votos a favor de la delegación de facultades legislativas promovidas por la bancada oficialista, desmarcándose de la oposición e intentando disfrazar el pacto bajo el slogan de «no somos oposición, somos solución».
La «jugada» de Belmont y la coincidencia familiar
A este escenario se suma la figura del líder fundacional del movimiento, Ricardo Belmont, quien ha salido en diversos medios de comunicación a negar la existencia de una «alianza de cúpula». Sin embargo, admitió haberse reunido directamente con influyentes dirigentes de Fuerza Popular, justificando el sorpresivo entendimiento mientras rechaza las acusaciones de haber vendido sus principios.
Pero el hecho que colmó la paciencia de la ciudadanía no tardó en salir a la luz: María del Carmen Barragán Coloma, hermana del propio senador Daniel Barragán, fue nombrada formalmente como asesora de la Presidencia Ejecutiva del Seguro Social de Salud (EsSalud).
A pesar de que el legislador intenta defender la designación alegando que su familiar cuenta con la experiencia profesional requerida, la coincidencia cronológica entre el respaldo parlamentario al fujimorismo y la entrega de un alto cargo en una de las instituciones más abultadas del Estado ha generado severas sospechas de intercambio de favores políticos.
«Un favorecimiento de esta magnitud a las pocas horas de alinearse con el oficialismo deja de ser una coincidencia para convertirse en un descarado reparto de poder», señalaron analistas tras conocerse el nombramiento.
