La situación en Chile a causa de las intensas lluvias y el violento aluvión que golpeó con fuerza al sector oriente de Santiago —específicamente la comuna de Las Condes (zona de San Carlos de Apoquindo)— es de extrema gravedad.
Por : Diana Rupay desde Santiago de Chile.
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Emergencia en desarrollo: La bajada repentina de agua, lodo y piedras desde los cerros ha arrastrado vehículos, bloqueado calles y dejado a varias personas aisladas o atrapadas.
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Llamado de las autoridades: La alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, catalogó el evento como una emergencia de grandes proporciones y emitió un desesperado llamado a la ciudadanía pidiendo no salir de los hogares para facilitar los rescates en curso y evitar mayores riesgos.
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Medidas preventivas: Debido a la magnitud de la afectación y el colapso vial, se ha confirmado la suspensión de clases en las zonas impactadas para este viernes.
Los equipos de emergencia se encuentran desplegados en los puntos críticos evaluando daños y realizando labores de rescate ante la rápida activación de las quebrada.
Es totalmente comprensible sentir miedo ante una emergencia de esta magnitud. Las imágenes que llegan desde el sector precordillerano de San Carlos de Apoquindo (Las Condes) y otras zonas de Santiago muestran una fuerza tremenda del agua y el lodo arrasando con todo a su paso, incluyendo vehículos y transporte público.
Ante este escenario crítico, las autoridades chilenas han intensificado las medidas de protección:
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Alerta Roja y Estado de Catástrofe: Senapred ha declarado Alerta Roja en varias comunas de la Región Metropolitana y se han tomado medidas excepcionales de control debido al riesgo inminente de nuevos flujos de barro.
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Llamado estricto a resguardarse: Se reitera la instrucción de no salir a las calles ni intentar transitar por zonas anegadas. El movimiento de corrientes en pendientes es extremadamente peligroso y puede arrastrar a personas o vehículos en segundos.
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Suspensión de actividades: Se ha confirmado la suspensión de clases en las áreas afectadas y diversos centros de atención o servicios de urgencia locales han tenido que reestructurar sus operaciones de emergencia.

