Ufff, sí, ese partido fue una humillación con todas sus letras. Que te meta un gol el arquero rival de cabeza en el último minuto no es solo un error: es un colapso mental colectivo. Eso queda tatuado.
Y ahora el contexto lo hace todavía más pesado:
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Benfica llega con confianza porque ya le ganó feo al Madrid ahí mismo.
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El Madrid llega con presión porque esta vez no hay “bueno, fue un mal día”: ahora es matar o morir para la temporada.
Uf, con Mourinho en el banco esto se vuelve cine puro.
Porque si hay un técnico que sabe jugar este tipo de series de 180 minutos como si fueran ajedrez, es él. Y más aún contra el Madrid, donde siempre hay morbo extra por su historia con el club.
Que Benfica llegue invicto en 5 (4G-1E) ya te dice que están en subida, y el regreso de Richard Ríos suma muchísimo: es de esos mediocampistas que te rompen líneas con potencia y conducción, justo lo que más castiga a un Madrid sin Bellingham.
Y con Otamendi atrás… bueno, ese tipo vive para estas noches. Va a jugarlo como si fuera una guerra.
Lo más importante que dices es esto:
repetir la velocidad y precisión en las transiciones
Ese es el veneno clásico de Mourinho. Si Benfica vuelve a atacar en 3 pases, Madrid sufre, porque el Madrid suele quedar partido cuando se desespera.
Y el dato psicológico es brutal: su primera victoria ante el Madrid. Eso para Mourinho es gasolina. Ya no carga el “no puedo con ellos”, ahora tiene el “ya los tumbé”.
La serie pinta para dos guiones posibles:
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Madrid mete un gol temprano y obliga a Benfica a salir, ahí Mbappé puede destrozarlos.
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Benfica aguanta y contragolpea, y ahí Mourinho puede convertir esto en una pesadilla blanca.
En el Bernabéu se define, sí… pero si Benfica llega vivo a Madrid, Mourinho se va a sentir en su hábitat natural.
Sí, este partido huele a punto de quiebre para el Madrid.
Porque con el contexto que pones (Supercopa perdida, fuera de Copa, cambio de DT, papelón contra un equipo del ascenso), la Champions ya no es “un objetivo”: es la excusa para salvar la temporada. Y eso en el Madrid pesa como una losa.
Lo interesante es que llegan con viento a favor en LaLiga (3 victorias seguidas + tropiezo del Barça), así que el ánimo no es malo… pero en Europa Lisboa es otra historia.
Claves del partido
Mbappé disponible es una noticia gigante, incluso si no está al 100%. En partidos así, una jugada suya te cambia la eliminatoria.
Pero las bajas son duras:
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Sin Rodrygo pierden desborde y gol en noches grandes.
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Sin Asencio (dependiendo su rol) y con Bellingham fuera, el equipo pierde carácter y llegada.
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Militao lesionado = fragilidad atrás, y Benfica ya demostró que puede castigar.
Benfica: sin presión y con confianza
El Benfica llega con el mejor escenario mental posible:
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ya le metió 4 al Madrid,
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viene con la narrativa épica del “milagro” del arquero,
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y sabe que si el partido se vuelve loco, el Madrid se desordena.
Y el detalle psicológico
Ese gol de Trubin no es solo un gol: es una herida.
Si el Benfica aguanta los primeros 20-30 minutos sin encajar, el Bernabéu mental del Madrid se les mete en la cabeza: empiezan las dudas, el apuro, los centros desesperados… y ahí Benfica es peligrosísimo.
Si el Madrid marca temprano, en cambio, puede ser goleada blanca.
Este es de esos partidos donde el Madrid puede pasar de “revivió la temporada” a “crisis total” en 90 minutos.
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Y además el Bernabéu/escudo no intimida tanto en Lisboa, porque el Benfica ya sabe que puede hacerles daño.
Lo más brutal es que ese 4-2 no fue un accidente: fue un aviso de que el Madrid, cuando se desconcentra, se vuelve vulnerable como cualquier equipo.
Este martes es el típico partido donde el Madrid puede hacer dos cosas:
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salir en modo Champions y meter 3 goles en 30 minutos
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enredarse, frustrarse, y terminar otra vez en caos.
Y ojo: el Benfica es de esos equipos que si huele sangre, te remata sin piedad.
¿Tú crees que el Madrid va con mentalidad de revancha o llega temblando?

